En el corazón de la estación de La Mongie, se haya el teleférico del Pic du Midi que te lleva en tan sólo 15 minutos a 2877 metros de altitud: un ascenso espectacular a la alta montaña en dos etapas, con un cambio de cabina a 2341 metros, en el Pic du Taoulet. Empieza la aventura, no puedes dejar de mirar a todas partes y observar las montañas nevadas de los Pirineos, un espectáculo. El teleférico avanza silenciosamente, poco a poco nos aproximamos a la cima, a su fortaleza desde donde decidieron en el año 1873 instalar un pequeño observatorio, no fue un capricho, era el lugar perfecto.

Freeride en Pic du Midi. Foto: Axel Plagnar

Historia

En ningún otro lugar del Pirineo podemos observar el brillo de las estrellas como desde el Observatorio Astronómico del “Pic du Midi de Bigorre”, a 2877 m de alti­tud.

Su altitud y situación al norte del eje principal del Pirineo, convierten al “Pic du Midi” en un mirador excepcional de las más importantes cumbres de esta cor­dillera. La transparencia del aire y la escasa contaminación lumínica, atrajo la atención de diversos científicos para la realización de sus observaciones. Ya en 1873 se levantó un pequeño observatorio meteorológico en el Col de Sencours en la ladera suroeste del pico, cuyas ruinas pueden todavía observar­se cuando bajamos esquiando.

En 1878 se puso la primera piedra del ac­tual observatorio astronómico en la misma cima del pico y en 1908 se levantó la pri­mera cúpula. Para su construcción, hombres y mulas cargaron a sus espaldas este planetario durante dos años. Construido entre 1907 y 1908, el nuevo planetario de inmersión instalado en la Cúpula Baillaud, cuenta con más de cien años de antigüedad.

El teleférico entre La Mongie y el Pic du Midi a través del Pic de Taoulet, se construyó en 1952 únicamente para ser­vicio de las instalaciones científicas. En el año 2000 se abrieron las instalaciones para uso turístico, y actualmente funciona de manera continua y se realizan observacio­nes tanto astronómicas como meteorológi­cas.

Observatorio Astronómico del “Pic du Midi de Bigorre”. Foto Roger Rovira

El ascenso

En la actualidad está permitido el uso del telecabina para descender esquiando, en bicicleta o paseando (verano). El acce­so al pico se realiza a través de un telefé­rico de dos tramos que asciende 1000 m de desnivel desde La Mongie, en apenas 15 min. El precio no está incluido en el for­fait de la estación. Las instalaciones están abiertas casi todo el año, pero es preferible consultar antes su página web.

Más que un observatorio

Su magnífico emplazamiento en plena cordillera pirenaica y su importante altura, hacen del Pic du Midi un lugar extraordinario para el turismo. Desde arriba podrás ver los Pirineos desde Cataluña hasta el País Vasco. De este a oeste, el horizonte se desliza entre 300 km de montañas para que disfrutes al máximo desde su mirador de 750m2. Si no tienes vértigo te recomendamos el Puente del Cielo, una pasarela de 12 metros de longitud, suspendida por encima del vacío, una visión única y vertiginosa.

Telefé­rico hacia el Pic du Midi. Foto: Roger Rovira

Durante todo el año, se celebran actos nocturnos, como las Soirées Etoilées (noches estrelladas) con un programa de animaciones sobre astronomía. También podrás disfrutar de la visita al museo del Pic, que te contará la apasionante historia de la construcción del observatorio. Pero si realmente quieres una experiencia completa tienes un plan llamado Nuits au Sommet o lo que es lo mismo, Noche Mágica en la cima del Pic du Midi, puesta de sol, amanecer, noche bajo las estrellas alojándote en su hotel, disfrutando de una cena de altura y de postre acceder a las cúpulas de observación para observar el cielo y las estrellas. Todo un plan exclusivo y que requiere de reserva previa ya que sólo cuenta con 12 habitaciones dobles y 3 individuales.

Otra de las vistas panorámicas más excepcionales de la cordillera de los Pirineos son las que ofrecen los grandes ventanales del nuevo restaurante del Pic du Midi. El salón interior de diseño contemporáneo tiene capacidad para 120 comensales y 50 en la terraza. El restaurante da acceso a una terraza privada con vistas sobre la impresionante Brecha de Roland. Aquí se puede degustar platos de la gastronomía local regados con buenos vinos de la región.

Puente del Cielo, una pasarela