El histórico edificio del Pirineo aragonés, inaugurado en 1895 y reconocido como Hotel Monumento, consolida su apertura continua con una propuesta gastronómica de autor y experiencias de bienestar.

El Gran Hotel del Balneario de Panticosa, uno de los edificios más emblemáticos del Pirineo aragonés, ha decidido abrir sus puertas de forma ininterrumpida durante todo el año. La medida refuerza su apuesta por un modelo turístico que combina patrimonio histórico, bienestar y naturaleza en un entorno privilegiado del Valle de Tena.
La decisión supone un paso más en la consolidación del complejo como destino de referencia para quienes buscan una experiencia termal completa en cualquier estación, desde los meses de nieve hasta el verano de montaña.
Un hotel histórico en el corazón del Pirineo
Inaugurado en 1895, el Gran Hotel forma parte del conjunto histórico del Balneario de Panticosa, un enclave situado a más de 1.600 metros de altitud y rodeado por un impresionante circo glaciar con cumbres que superan los 3.000 metros.

El edificio ha sido recientemente reconocido por la Dirección General de Turismo y Hostelería del Gobierno de Aragón con la categoría de Hotel Monumento, una distinción que únicamente poseen tres establecimientos en toda la comunidad. El reconocimiento pone en valor tanto su relevancia arquitectónica como su papel histórico dentro del turismo termal en España.

A lo largo de más de un siglo, el hotel ha conservado su fachada original y buena parte de su esencia, combinando la elegancia de la arquitectura histórica con una oferta moderna orientada al descanso y la desconexión.
Bienestar y termalismo en un entorno único
Uno de los principales atractivos del Gran Hotel es su Espacio Termal, concebido como un enclave dedicado al bienestar. Los huéspedes pueden disfrutar allí de tratamientos y experiencias de relajación en un ambiente que mantiene el carácter singular del balneario.
El complejo forma parte del Balneario de Panticosa, que cuenta además con otros centros termales como el Balneario Termolúdico, las Termas de Tiberio y el Centro Termomedicinal Balneario del Quiñón.

Esta combinación de instalaciones refuerza el posicionamiento del destino como uno de los referentes del termalismo en el norte de España.
Gastronomía de autor frente al Ibón de Baños
La experiencia se completa con una nueva propuesta gastronómica en el Restaurante El Lago, que reabre al público los viernes y sábados con un menú degustación diseñado por el chef Rubén Pertusa.
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