2020/21: la temporada de la incógnita

Avanza septiembre y el verano deja paso a un otoño que como estos últimos seis meses seguirá siendo de incertidumbre, de incógnita por el presente y por el futuro inmediato, para el futuro lejano, no menos importante, siempre queda la esperanza de que las cosas vuelven a su ser.


La pandemia nos ha cambiado los modos y los hábitos y las nuevas formas ya empiezan a ser costumbre por su repetición. Por estas fechas el mundo de la nieve empieza a prepararse para la nueva temporada que con suerte comenzará a final de noviembre o a primeros de diciembre según lo que depare la meteorología. Pero esta temporada que ya se anuncia es distinta, la preocupación no es si habrá mucha o poca nieve, la preocupación es la economía nacional y, en menor medida la internacional, la evolución de la epidemia y cómo va a afectar esto al sector. La nieve que es la materia prima de la industria del esquí, ha dejado de ser la preocupación primera para pasar a segundo plano. Lo que más nos importa este año es el futuro de nuestra salud y de nuestros bolsillos y, si siempre estábamos con dudas de cómo sería la próxima temporada, ésta que viene la incertidumbre se nos presenta como categoría máxima. Posiblemente nunca ha habido y ojalá no vuelva a haber una inminente temporada de nieve con tanta inseguridad sobre cómo esquiaremos y cómo funcionarán los centros de esquí.



Los espacios de restauración son, quizás, los que más se van a tener que adaptar a las medidas de prevención. (Foto: E. Ribas).

Dicen muchos que lo peor en esta vida es la incertidumbre, pero es lo que hay, de momento y hasta que las deseadas vacunas frente a la Covid19 no se empiecen a poder usar, lo único que nos queda es la prevención y esto es a costa de la economía porque no existen milagros. Lo que parece claro es que esta temporada va a ser rara, de momento, y si las cosas no se tuercen y la amenaza de confinamiento como en marzo y abril no se consuma, parece que las estaciones abrirán con restricciones en el número de usuarios, principalmente en los remontes cerrados como los telecabinas y quizás con limitaciones en las telesillas plurales. Por supuesto que también en el resto de servicios y lo que parece incuestionable es que las temidas colas van a ser el pan nuestro de cada día, por la necesidad de guardar distancias y reducir el número de usuarios en medios de elevación. Especialmente afectados van a ser los servicios de restauración que hasta ahora estaban pensados para atender a muchos usuarios de forma expeditiva. Este puede ser uno de los grandes retos de las estaciones de invierno. Sin duda habrá que buscar alternativas y aplicar soluciones imaginativas por parte de los centros de esquí y habrá que pedir paciencia, respeto y comprensión a los usuarios. El reto no es fácil, pero hay que confiar en un sector que, al menos en España, es y ha sido capaz de superar la carencia pertinaz de nieve en una industria que vive de ella.



Esperemos que nieve mucho para poder repartirnos por las distintas estaciones y zonas de esquí. (Foto: E. Ribas).

Lo que es casi seguro, es que la esperada vacuna no va a estar lista, al menos, para el principio de temporada y quizás tampoco para el final de forma universal,