El esquí y el ´coaching`


Según Wikipedia el coaching es: un anglicismo que procede del verbo inglés to coach, «entrenar». Método que consiste en acompañar, instruir o entrenar a una persona o a un grupo de ellas, con el objetivo de conseguir cumplir metas o desarrollar habilidades específicas.


Esta definición nos puede servir perfectamente para entender que es el coaching. Y aunque muchos puristas preferirían el término español "asesorar", parece que la palabra anglosajona va más allá de un asesoría en el sentido estricto. No vamos a entrar en semántica ni en buscar palabras análogas en español. Ni tampoco entraremos en definir qué es el coaching, nos vale con lo que sabemos para buscar la relación entre nuestro deporte, el esquí, y algo tan de moda como es el coaching.


Hoy existen muchos asesores, entrenadores o coachers, para todo y para las cosas más concretas. Se puede preparar, instruir, adiestrar, enseñar o entrenar para la vida, así en general, y también se puede hacer para determinados aspectos. Quizás de lo más conocido son los entrenamientos o preparación que se imparten en muchas empresas para optimizar la disposición de los trabajadores y, por supuesto, un ejemplo de coaching es el entrenamiento físico y mental que reciben los atletas de todas las disciplinas deportivas, y que es mayor cuanto mayor sea el nivel competitivo. Siendo en la alta competición la preparación mental casi tan importante como la preparación física.


En el esquí de montaña la actitud mental a la hora de ascender es casi tan importante como la fuerza o la resistencia. (© Foto: E. Ribas).

Cuestiones como la reflexión, meditación, autoestimulación, conocimiento de uno mismo, proyección mental, positivismo...en definitiva, todo aquello que ayuda a tener una buena disposición mental es fundamental para afrontar cualquier reto en la vida y, por supuesto, un reto es el deportivo que, a veces, es tan importante como el laboral, en el caso de los deportistas profesionales.


Pero sin necesidad de ir tan lejos, desde un simple aficionado hasta un apasionado del esquí puede usar técnicas de coaching para aprender, progresar y perfeccionar su nivel. Básicamente y por usar palabras simples (se quiera o no, todo está inventado): todo depende de las ganas que le echemos a la hora de esquiar. Evidentemente, si nuestro compromiso con el esquí es menor (cosa muy respetable) y simplemente queremos realizar una actividad lúdica como mero entretenimiento, pero tampoco nos pide el cuerpo ir a más o no sentimos "el gusanillo" por esquiar más y mejor (esto es algo que suele aparecer desde los primeros días en aquellos que son apasionados o futuros apasionados), no tendremos o no llegaremos a tener la necesidad que sienten aquellos que se "enganchan" con el esquí. Si es así, nuestro nivel de progresión será más lento y posiblemente llegaremos a esquiar bien si esquiamos mucho, pero nunca llegaremos al nivel de los expertos ya que para eso hay que estar o ser un apasionado u obsesionado por el esquí. También hay otro caso muy frecuente y es el de aquellos que tienen un gran nivel y por pereza, edad, hastío o cambio de afición principal, bajan el ritmo y las ganas por esquiar perdiendo inmediatamente el nivel y aunque siempre queda algo (el que tuvo, retuvo), la progresión no continuará y el nivel decaerá con el tiempo.


Dominar una técnica requiere entrenamiento, conocimientos, habilidad y disposición mental para superar la rutina y estimularnos a mejorar. (©Foto: E. Ribas).

Sin embargo, el apasionado no deja de progresar, cada uno a su nivel y dentro de sus posibilidades, de hecho, sólo algunos llegan a la competición o a un nivel de esquí excelente sin necesidad de ser un esquiador profesional. Pero mientras dure la pasión y, por lo tanto, la actitud hacia el esquí y su aprendizaje sea de deseo o necesidad, se progresará mucho más rápido que sin pasión, lleguemos al nivel que lleguemos.


Estimular el deseo por aprender y por perfeccionar es parte fundamental en algunos cursillos y es lo que un buen profesor o monitor debe inculcar. No solo hay que enseñar a esquiar, sino también a desear hacerlo bien. El mejor profesor es el que transmite la pasión además de las asignaturas. En este sentido un buen monitor o un buen cursillo han de tener una faceta de entrenadores de lo físico y también de lo mental o, lo que es lo mismo, un buen aprendizaje debe tener una buena dosis de eso que ahora se llama coaching.


Llegar a tener buena técnica requiere, además de aprendizaje, deseo. ( Foto: E. Ribas).

Para terminar, decir que si realmente somos apasionados del esquí y, sea cual sea nuestro nivel, siempre podremos aplicar la fórmula elemental del coaching, que es una fórmula sencilla de entender pero difícil de aplicar y que además puede servir para cualquier cosa que hagamos en la vida y para que la hagamos bien:


"PREPARACIÓN + HABILIDAD x ACTITUD"


Parece evidente, pero merece la pena una explicación. En esta vida, y el esquí es una faceta más de ella, podemos formarnos para tener conocimientos, estudiar para saber, entrenar para mejorar y practicar para crecer, en último término, prepararnos y cuanta más PREPARACIÓN mejor disposición intelectual y física tendremos. Por otro lado, a la preparación tenemos que sumar nuestra disposición para aquello que queremos hacer y, en este caso, además de entrenamiento será decisivo las capacidades innatas para algo, es decir la HABILIDAD (todos conocemos a alguien que al poco de ponerse unos esquís es capaz de esquiar como si llevase mucho tiempo haciéndolo). La habilidad es un don con el que se nace, pero que también aumenta con la perseverancia y el entrenamiento.


Hasta aquí hemos visto que PREPARACIÓN Y HABILIDAD suman para lograr nuestro objetivo. Y ahora llega la gracia del asunto: a ambos sumandos les añadimos la ACTITUD, pero ésta no suma, sino que multiplica. He ahí la importancia de la actitud ante todo en la vida y, por supuesto, en el esquí. La actitud o la disposición que tengamos ante los retos nos ayudará tanto o más que la preparación y la habilidad, pero siempre que estas existan ya que si faltan ambas o una de ellas, multiplicaremos por cero o uno y eso es más bien poco.