En una emocionante carrera, Beat Feuz ganó la medalla de oro y confirmó su dominio de la disciplina durante las últimas temporadas. El suizo dominó una complicada pista «Rock», con nieve artificial seca y de gran agarre, en la que nunca antes se había competido.

El esquiador de 34 años lleva años siendo el mejor y, sobre todo, uno de los más regulares especialistas de descenso. Suma 45 podios y 13 victorias de Copa del Mundo en la disciplina.
Ha ganado el globo de cristal de descenso en cada una de las cuatro últimas temporadas y se convirtió en el segundo hombre que consigue cuatro títulos consecutivos, después de Franz Klammer entre 1974-1975 y 1977-1978.
Feuz ganó el oro mundial en St. Moritz en 2017 y se ha impuesto tres veces en cada una de las grandes clásicas de Wengen y Kitzbühel. Ahora corona su extraordinaria carrera con la victoria en el descenso olímpico.
Es su tercera medalla olímpica después de conseguir la plata en supergigante y el bronce en descenso en PyeongChang 2018.
Beat Feuz es el cuarto campeón olímpico suizo de descenso después de Bernhard Russi —1972—, Pirmin Zurbriggen —1988— y Didier Defago —2010—.
«Fue una carrera ajustada y difícil. No puedo creer que haya ganado. Toda mi carrera pasó por mi cabeza, los buenos y los malos momentos. En 2013 tenía lesionada la rodilla y no sabía si podría volver. Ahora estoy aquí con todos estos títulos. Desde luego, no lo doy por hecho. Con un triunfo así también recuerdas las etapas más oscuras de tu carrera; nunca hay que olvidarlas», afirmó Feuz.
Feuz describió después este momento como «uno de los más bonitos y emocionantes de mi carrera. Un sueño hecho realidad. Volví a esquiar realmente bien en Kitzbühel y eso me dio un impulso y confianza».
Beat Feuz estuvo acompañado en el podio por Johan Clarey, de 41 años, que terminó a solo 0,10 segundos. El francés consiguió con la plata olímpica el mayor éxito de su carrera y se convirtió en el hombre de mayor edad en ganar una medalla olímpica de esquí alpino.
«Tengo que tranquilizarme un poco y pensar en lo que he hecho, pero es simplemente increíble. Sé que fue una bajada perfecta para mí. Sabía que había hecho una buena carrera, pero en descenso nunca sabes si realmente eres rápido. Ataqué, asumí muchos riesgos. Sabía que solo me quedaba una oportunidad en mi carrera para conseguir una medalla olímpica», afirmó Clarey.
«Una medalla de plata aquí es simplemente fantástica. Es difícil asimilar lo que acabo de hacer. Si alguien me lo hubiera dicho esta mañana, no lo habría creído», añadió.
El austriaco Matthias Mayer completó el podio, tercero a 0,16 segundos, y consiguió su tercera medalla olímpica. Ocho años después del oro de Sochi, Mayer sumó su segunda medalla olímpica en descenso.
«Es fantástico, qué puedo decir. La sensación es genial. Fue una gran bajada. Por desgracia perdí tiempo en la parte alta, pero lamentarse no sirve de nada. Fue una carrera emocionante. Tengo que felicitar a Beat y Johan. También estoy feliz con el bronce», afirmó Mayer.
