Beat Feuz, Hahnenkamm Rennen, Kitzbühel, 22 de enero de 2021. Foto: Samo Vidic / Red Bull Content Pool.

Las carreras internacionales del Hahnenkamm son uno de los grandes acontecimientos del esquí de competición y esta temporada celebran su 82ª edición.
Del viernes 21 al domingo 23 de enero de 2022, Kitzbühel acogerá tres pruebas de la Copa del Mundo Audi FIS masculina de Esquí Alpino: dos descensos en la famosa Streif y un eslalon.
Durante tres días, Kitzbühel se llena de aficionados, celebridades y estrellas del deporte. Un extraordinario ambiente festivo rodea la competición y, por las noches, el protagonismo pasa a los bares y locales de la localidad, con numerosos actos y fiestas paralelas.
El momento culminante del fin de semana del Hahnenkamm es la que está considerada una de las carreras de descenso más difíciles del mundo: la Streif. Durante casi 80 años, este recorrido ha llevado a los esquiadores al límite y solo los mejores han conseguido imponerse.
Millones de espectadores frente al televisor en todo el mundo, desde Asia hasta Europa y América, y hasta 100.000 aficionados en el lugar de la prueba han seguido el nacimiento de algunas de las grandes leyendas del esquí. Para un corredor, ganar el descenso de Kitzbühel es comparable a conquistar un oro olímpico.
«Me gustaría felicitar a todos los que han conseguido bajar esta pista. ¡Creo que estamos todos locos!», dijo el suizo Didier Cuche, cinco veces ganador, resumiendo así la sensación de conquistar la Streif.
La carrera se disputa en la montaña Hahnenkamm —nombre que significa «cresta de gallo»—, una de las que rodean la estación de Kitzbühel.
La Streif está considerada una de las pistas más exigentes del calendario de descenso de la FIS.
Después de las carreras del Lauberhorn en Wengen, otra de las grandes clásicas alpinas y la más antigua, la competición se disputó por primera vez sobre el actual recorrido de la Streif en 1937. El austriaco Thaddäus Schwabl ganó aquella primera edición con un tiempo de 3:53.1.
El récord de la pista fue establecido en 1997 por Fritz Strobl, que cruzó la meta en 1:51.58. Es uno de los pocos corredores que han ganado dos veces el descenso del Hahnenkamm en Kitzbühel, en 1997 y 2000.
Más de 40 cadenas de televisión cubren la carrera, un acontecimiento capaz de atraer incluso a quienes normalmente no siguen el esquí de competición.
Solo los mejores ganan en uno de los descensos más difíciles del mundo. La lista de vencedores reúne nombres fundamentales de la historia del esquí: Killy, Sailer, Schranz, Collombin, Klammer, Read, Zurbriggen, Heinzer, Aamodt, Strobl, Maier, Eberharter, Walchhofer, Rahlves, Cuche, Paris, Mayer y Feuz.
Desde la impresionante salida, situada a 1.665 metros de altitud, los corredores afrontan 860 metros de desnivel y pendientes de hasta el 85%, alcanzando velocidades de hasta 140 km/h. Recorren los 3.312 metros de la pista en menos de dos minutos antes de cruzar la meta ante las gradas llenas de espectadores.
Pero las carreras del Hahnenkamm son mucho más que estadísticas. Detrás de esas cifras está uno de los mayores espectáculos del esquí mundial.
El descenso por la casi imposible Streif obliga a buscar continuamente superlativos para describirlo.
La forma más sencilla de definir esta bajada por una de las pistas más temidas de la Copa del Mundo es simplemente «La Carrera». Lo que Wimbledon representa para el tenis y Mónaco para la Fórmula 1, Kitzbühel lo representa para el esquí de competición.
