El austriaco Matthias Mayer, campeón olímpico de supergigante en PyeongChang 2018 y tercero el día anterior en el descenso, repitió su triunfo de cuatro años antes y dio a Austria su primera medalla de oro en China.

Con un extraordinario final —iba claramente por detrás de Ryan Cochran-Siegle y Aleksander Aamodt Kilde hasta el último parcial, pero trazó una línea limpia y directa en el tramo definitivo—, Mayer superó al estadounidense por solo cuatro centésimas. Kilde, tres veces ganador esta temporada y gran favorito, terminó tercero.

Después del oro en descenso de Sochi 2014 y el de supergigante de 2018, el austriaco de 31 años consiguió su tercer oro olímpico y se convirtió en el primer esquiador de la historia que gana una medalla de oro en tres Juegos consecutivos.

Mayer superó el registro de Toni Sailer como esquiador austriaco más laureado en los Juegos Olímpicos. Sailer había ganado tres oros en Cortina d’Ampezzo 1956.

Solo el noruego Kjetil André Aamodt, con ocho medallas, y el italiano Alberto Tomba, con cinco, han conseguido más medallas olímpicas de esquí alpino que el carintio.

«Estaba de muy buen humor y solo concentrado en mi carrera. Todo encajó, es una historia corta. Es una pista difícil, tienes que atacar muchísimo y todo tiene que salir bien», afirmó Mayer.

«Asumí muchos riesgos, algo que rara vez hago en la Copa del Mundo. Allí siempre esquío de forma sólida y muy regular. En los Juegos Olímpicos solo cuenta esta carrera. Intenté atacar de verdad. Vi la bajada de Kilde por televisión en la salida y fue muy buena, así que sabía que tenía que ir a por todas. Ataqué hasta la última puerta y salió bien. Estoy en buena forma física y el material funciona perfectamente», añadió Mayer, que llevaba el dorsal 13, el mismo con el que Beat Feuz había ganado el descenso el día anterior.

Ryan Cochran-Siegle terminó segundo y consiguió su primera medalla olímpica y su primer podio de la temporada.

«Simplemente confié en todo lo que he pasado y en que soy un buen esquiador. Sabía que este año hay muchos corredores muy fuertes y que aquí tienes que jugártela. Salí con riesgo y agresividad y también conseguí sacar mi buen esquí. Todo junto terminó convirtiéndose en un día bastante especial», afirmó Cochran-Siegle.

Es la segunda medalla olímpica de la familia Cochran-Siegle. Su plata llegó casi exactamente 50 años después de que su madre, Barbara Ann, ganara el oro en eslalon en los Juegos de Sapporo 1972.

Aleksander Aamodt Kilde, noruego de 29 años y líder de la Copa del Mundo de supergigante, terminó tercero, a 0,42 segundos de Mayer.

«Cuando llegué a meta estaba satisfecho. Fue genial. Mayer fue rapidísimo y Cochran también. Estoy feliz con la medalla. Era un gran objetivo para mí. Llegué aquí como favorito, tenía mucha presión sobre los hombros y estuve nervioso toda la semana», afirmó Kilde.

Fue una jornada decepcionante para los suizos. Marco Odermatt, uno de los favoritos, y Beat Feuz, campeón olímpico de descenso el día anterior, no terminaron sus bajadas.