Alpinismo básico para esquiadores


Muchos pueden pensar que el alpinismo y el esquí solo tienen en común el escenario donde se practican, pero nada más lejos de la realidad, tanto uno como otro, además de un ámbito que es la montaña nevada, comparten también técnicas y conocimientos.



Estas técnicas son básicas en el alpinismo y muy aconsejables para esquiadores que no salgan de las pistas e imprescindibles para aquellos esquiadores que practican cualquier modalidad de fuera de pista y, sobre todo, si lo que se practica es el esquí de travesía o de montaña y/o freeride de cierta envergadura, es decir en aquellos descensos que requieran una aproximación bien caminando o "foqueado" por terreno expuesto.


En anteriores artículos ya hemos hablado de la prudencia, responsabilidad y prevención necesarios para afrontar los riesgos inherentes al esquí y muy especialmente al esquí de fuera de pista. Ahora toca hablar de prevención activa que se logra a través del conocimiento y aplicación de técnicas adecuadas para minimizar riesgos o, incluso, para minimizar las consecuencias de una caída inevitable.


En el esquí las caídas ocurren, minimizar sus consecuencias también depende de saber aplicar técnicas específicas. (© Foto: E. Ribas).

¿Qué aporta el alpinismo al esquí? En primer lugar, el alpinismo tiene unas normas básicas para moverse y progresar en el medio nevado. El alpinismo invernal requiere conocimientos, técnica y herramientas específicas para algo tan elemental como andar o progresar sobre un medio nevado. Y además, estas técnicas son distintas según las condiciones de ese medio, no es lo mismo ascender que descender, ni es lo mismo la nieve blanda que la dura o el hielo; ni tampoco es lo mismo, ni se procede igual si el terreno es simplemente nevado o si andamos en un glaciar; al igual que no se actúa igual en función de la pendiente, la exposición o los riesgos objetivos (avalanchas, posible caída de rocas o bloques de nieve, condiciones meteorológicas, etc.) a las que nos enfrentemos. Estas cosas, que para muchos o la mayoría de los esquiadores de estación son algo lejano y, en general, desconocido u oído como si fuera un leyenda montañera, debe ser para aquellos que practican o quieren practicar el fuera de pista o el esquí de travesía, imprescindible por no decir obligatorio. De hecho, antes había profesores de esquí que salían de la escuela con unos conocimiento muy básicos por no decir nulos sobre alpinismo aplicado al esquí y, hoy en día, la asignatura de Montaña es fundamental en las escuelas de formación de monitores, ya que conocer y saber aplicar esas técnicas es básico para lo más importante que tiene que controlar y enseñar un profesor: esquiar con seguridad.


Progresar sobre nieve o hielo con o sin esquís requiere técnica y conocimiento. (© Foto: E. Ribas).

Tan importante como las técnicas básicas de progresión en el medio nevado y, muy especialmente, si pensamos en aplicar estas técnicas al esquí, es conocer y practicar hasta la saciedad las técnicas de autodetención y autofrenado. ¿Qué es la autodetención y el autofrenado? Es la técnica que un alpinista aplica para minimizar las consecuencias de una caída con posterior deslizamiento. Esto, evidentemente, es también importantísimo en el esquí. Las caídas esquiando son frecuentes o, al menos, incluso el mejor esquiador siempre puede tener una, muchas veces una caída sin consecuencias inminentes las tiene posteriormente tras el deslizamiento. En el medio nevado es frecuente que la caída en sí no tenga consecuencias, el problema es cuando después de la caída nos deslizamos ladera abajo sin control. Pues bien, la técnica de autodetención consiste en ser capaz de parar un deslizamiento y la técnica de autofrenado es ser capaz de reducir la velocidad de deslizamiento (frenar) cuando las condiciones de inclinación o hielo hace imposible la parada total. Estas técnicas en alpinismo se aplican usando la herramienta por antonomasia del alpinista que es el piolet. En el esquí también se usan los piolets y los crampones para progresar, asegurar o frenar una caída con deslizamiento pero, a veces, el piolet no se lleva en la mano o no se lleva, pero sí los bastones y los esquís y estas serán las herramientas del esquiador para frenar o parar tras una caída. No es fácil aplicar estas técnicas, principalmente porque hay que tener sangre fría y mucho control para ser capaz de actuar correctamente cuando nos deslizamos ladera abajo aumentando nuestra velocidad de forma descontrolada. Por todo esto, es necesario conocer y practicar las técnicas básicas de alpinismo para progresar y para saber detener o frenar un deslizamiento, así como es tan necesario saber usar correctamente el piolet, los crampones y unos conceptos mínimos de encordamiento (uso de cuerda), tanto como usar bien los esquís y conocer y aplicar la técnica del esquí. Al menos en el caso de los esquiadores de fuera de pista, aunque nunca está de más para cualquier esquiador conocer estas cuestiones básicas del alpinismo ya que siempre nos ayudarán a conocer y controlar el medio nevado.


Tener unos conocimientos mínimos de uso d ecuerda nos puede sacar de muchas situaciones complicadas. (© Foto: E. Ribas).

¿Dónde se aprenden estas técnicas? En cualquier curso de alpinismo básico, a ser posible, aplicado al esquí. Tanto un guía titulado (UIAGM) , como cualquier empresa de guías de montaña o guías de esquí de montaña o en la Federación de Montaña de nuestra comunidad nos pueden informar sobre estos cursos que son frecuentes y suelen impartirse en un fin de semana o en un par de jornadas o más días si en lugar del curso básico hacemos el avanzado.


Esta técnica de progresión en el medio nevado y glaciar (uso de crampones y piolet, aseguramiento básico), la de autofrenado y autodetención y el conocimiento del uso del ARVA, pala y sonda y protocolos de actuación en avalanchas (sobre los que ya hablaremos en próximos artículos) son las asignaturas imprescindibles para esquiar fuera de pistas con una base firme en alpinismo que nos permita gestionar el riesgo con solvencia y teniendo presente que ni mucha técnica ni muchos conocimientos sustituyen nunca a la necesaria prudencia y al preceptivo sentido común.


Enrique Ribas Lasso es editor de revistanix.com